Si tienes una vivienda en alquiler o estás viviendo como inquilino, es normal que surjan dudas cuando llega el momento de hacer la declaración de la renta. Sobre qué hay que declarar exactamente, qué gastos se pueden incluir o si existe algún tipo de deducción.
La realidad es que no es tan complicado como parece, pero hay que tener claros algunos conceptos básicos para no pagar de más ni cometer errores.
Si eres propietario: cómo se declara el alquiler
Cuando alquilas una vivienda, Hacienda considera que estás obteniendo un rendimiento del capital inmobiliario. Esto quiere decir que tienes que incluir esos ingresos en tu declaración de la renta, tal y como explica la Agencia Tributaria en su información oficial sobre la tributación del alquiler.
En este punto no hay demasiado margen, debes declarar todo lo que recibes del inquilino. No solo la mensualidad del alquiler, sino también cualquier otro importe que esté en el contrato, como pueden ser ciertos gastos o suministros si los estás gestionando tú.
Fuente oficial: Agencia Tributaria – Tributación del arrendador
Qué gastos puedes deducir
Una de las claves para no pagar de más está en los gastos. Aunque ingreses una cantidad concreta, no tributas por todo ese importe, sino por el beneficio real después de restar los gastos asociados al alquiler.
Según la propia Agencia Tributaria, puedes deducirte aquellos gastos necesarios para obtener ese rendimiento. Aquí entran, por ejemplo, los impuestos como el IBI o las tasas municipales, los intereses de la hipoteca si la vivienda está financiada, el seguro del hogar o los gastos de comunidad.
Se pueden incluir los costes de mantenimiento y reparación, siempre que no se trate de mejoras, así como los honorarios de agencias o gestorías. A esto se suma la amortización del inmueble, que permite deducir un porcentaje anual sobre el valor de la construcción.
Eso sí, hay un punto importante que muchas veces se pasa por alto: todos estos gastos deben estar justificados. Si no tienes factura o documento que lo respalde, Hacienda no lo va a aceptar.
La reducción del 60% el punto clave
Si el alquiler es para vivienda habitual del inquilino, existe una ventaja fiscal bastante relevante. Se puede aplicar una reducción del 60% sobre el rendimiento neto obtenido.
Esto significa que no tributas por todo el beneficio, sino solo por una parte. Es una medida pensada para fomentar el alquiler de vivienda habitual y está recogida en la normativa que aplica la Agencia Tributaria.
Para poder aplicarla, el alquiler debe de estar correctamente declarado y que realmente se trate de la residencia habitual del inquilino. En los alquileres turísticos, por ejemplo, esta reducción no se aplica.
Fuente oficial: Agencia Tributaria – Tributación del alquiler de viviendas
Si eres inquilino: qué ocurre con las deducciones
En el caso de los inquilinos, la situación ha cambiado bastante en los últimos años. La deducción estatal por alquiler desapareció en 2015, pero todavía existe un régimen transitorio para algunos casos.
Tal y como recoge la Agencia Tributaria, puedes seguir aplicando la deducción si tu contrato es anterior al 1 de enero de 2015 y ya te beneficiabas de ella anteriormente.
Si cumples estos requisitos, puedes deducir un porcentaje de lo que pagas por el alquiler, siempre que también estés dentro de los límites de ingresos establecidos.
Fuente oficial: Agencia Tributaria – Deducción por alquiler de vivienda habitual
Deducciones autonómicas: donde hay más margen
Más allá de la normativa estatal, depende el caso de las comunidades autónomas. En muchos casos siguen existiendo deducciones para el alquiler, especialmente dirigidas a jóvenes, personas con ingresos más bajos o situaciones familiares concretas.
Estas condiciones cambian según la comunidad y pueden actualizarse cada año, por lo que merece la pena revisarlas antes de presentar la declaración.
Hacer bien la declaración evita problemas
Tanto si eres propietario como si eres inquilino, hacer bien la declaración del alquiler no es solo cumplir con Hacienda. Es asegurarte de que no estás pagando de más y de que estás aprovechando de todas las ventajas.
Si no quieres complicarte o prefieres ir sobre seguro, te recomendamos hacer la declaración de la renta con un asesor experto como Ibañez Puche Asesores, donde te asesoramos desde el primer minuto, revisamos tu caso al detalle y nos aseguramos de que presentes la declaración correctamente y sin pagar de más.
Al final, no se trata solo de presentar la renta, sino de hacerlo bien desde el principio y con la tranquilidad de que todo está bajo control.